QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

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domingo, 24 de marzo de 2013

TIERRA DE AMOR Y LUCHA


(Hablando de Cuba a través de los poemas de Guerrero y Silvio Rodríguez)
Recital de La Barraca 2013
Está repleta de contrastes (los propios, los que la imprimen el carácter que posee, y los ajenos, los que conseguimos forjar quienes la miramos). Y está repleta también de maravillosas (e inquietantes) contradicciones. Cuba siempre será tierra que se brinda a opiniones encontradas, a divergentes simpatías, a encendidas emociones, y ante la que siempre es difícil mantenerse indiferente.
Nos enamora con su lentitud cálida, con su gente tranquila y curiosa siempre dispuesta a la ayuda, con su Habana vieja de calles estrechas y ardientes, con su forzado abandono de todo lo que un día fue y ya no es, con sus ritmos de reminiscencias africanas, con el son y la conga,  con su natural manera de llevar a la calle lo doméstico, con sus rostros siempre inclinados a la sonrisa, con su vegetación y sus frutos, con su espíritu de lucha. Y nos desconcierta quizá por todo ello. Quizá también porque la idea de libertad que tenemos no se adecúa a la que allí se vive. Y sin embargo, muchos de ellos no reparan en proclamar que la libertad es precisamente eso. Y siguen luchando por un ideal que a nosotros nos puede saber a utopía fallida.
Y ciertamente habrá cosas que se hagan bien, y otras que se hagan mal. Pero ahí están. Empecinados en demostrarnos que otra manera de vivir es posible. Diciéndonos a través de los hijos que pare, a través de sus poetas, a través de sus trovadores, a través de su arte y de su cultura, que si bien nada es perfecto, hay unos ideales mejores que otros. Y que a pesar de todos los defectos, no es conveniente separar la mirada de los intentos del hombre por construir mundos y sociedades más justas.
Con todo ello, hemos querido que la elección de estos dos poetas sirva como exponente de esa tierra de amor y lucha.
A Guerrero apenas le conocemos, sabemos de él que cumple prisión en EEUU por infiltrarse en grupos terroristas norteamericanos que gestaban acciones contra Cuba a fin de mantener informado al gobierno de la isla. Recogemos aquí sus poemas, escritos desde la cárcel, que apenas si nos mencionan la vertiente política de su ser, que nos hablan de la más necesaria y primigenia razón de existir: el amor.
A Silvio le conocemos todos, hemos cantado sus canciones, hemos hecho de ellas nuestros cantos de lucha y rebeldía, nos hemos emocionado con su compromiso social, con su situarse al lado del pobre, del débil, del derrotado, con su amor a la patria. Y aún cantadas mil veces, sus letras nos emocionan como la primera vez, cobran vigencia con el momento en que son pronunciadas,…y nos revuelve.
Son dos hombres de una misma tierra, esa tierra de amor y lucha que hoy nos conmueve. Podemos echar mucho en su contra, es posible. Pero también es posible que logremos  acercarnos a esa realidad, fallida o no, que no deja de recordarnos que las cosas se pueden hacer mejor, que algunos ya lo han intentado, que no importa que no sea perfecto, que hay que intentarlo mil veces, de la manera que sea posible, pero sin perder en ningún momento de vista al ser humano que somos y al que tenemos en frente, a nuestro lado o en la distancia, para crecer hacia un mundo más solidario, más amable, más fácil de vivir, donde importe, y mucho, la felicidad de todos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

FACUNDO CABRAL

"Hablando de la vida"
(Próximo recital de La Barraca)
Su infancia cortejó la marginalidad social casi desde el momento de su nacimiento. Conoció y vivió las calles, deambuló desde niño como lobo apartado de la manada, supo del abandono y de la precariedad, hizo guiños peligrosos con el alcohol, experimentó el castigo social a su carácter violento desde la cárcel, entendió desde su analfabetismo la necesidad de saber…
Y aún así, a pesar de toda esta vivencia, o quizá gracias a ella, se presenta ante la historia como uno de esos seres falto de miedo, lleno de coraje, rebosante de una sensibilidad y un pensamiento que viene respaldado por la propia experiencia vital. 
Hombre sencillo, de palabras llanas. Palabras al alcance de cualquier persona que quiera escuchar. Palabras llenas de humor, de anécdotas, de retazos de cotidianidad, de grandeza de espíritu, de optimismo vital nacido de momentos difíciles y sufrimiento profundo.
Incapaz de hacer distinción de personas, lo mismo le daba hablar con las gentes sencillas y pobres de las que era un gran conocedor, que hablar con Jorge Luis Borges sobre temas filosóficos de los que él sabía mucho, no por ser un erudito en la materia, sino por su personalidad reflexiva y meditadora de todo lo que acontece bajo el sol.
Su paseo por la vida ha dejado su nombre asociado a la justicia social, a la lucha por la paz, a los cantos para la libertad, al amor sin límites, a la espiritualidad más terrena, al empeño por defender la cultura y la educación, al testarudo trabajo de hacer grandes las cosas pequeñas, al sencillo culto a la alegría, al acercarse a la sabiduría desde la serenidad.
Cierto es que podíamos haber elegido a cualquier otro. Cualquier poeta de renombre, cualquier autor con efemérides, cualquier escritor de aplaudido peso literario. Es cierto, pudo haber sido cualquier otro.
 Pero Facundo Cabral se nos antojó necesario para los tiempos que vivimos, tan faltos de esperanza, tan llenos de zancadillas.
Y quisimos hacerle presente por esa necesidad que todos tenemos de empezar a ver las cosas de otro modo, de encontrar, de la forma que sea, la manera de empezar a poner todo patas arriba, de saber leer lo que nos rodea, de conocer la esencia del ser humano empecinado en repetir mil y una veces los mismos errores.
Necesario Facundo con su torbellino de alegría alrededor. Necesario para recordar a diario que “siempre, con lo que tengas, se puede, se debe empezar de nuevo“. Que “Tenemos el deber de ser felices”. Necesario para encontrar la manera de abrir las puertas,  de respirar las mañanas, de sentarnos al lado del pobre y del sufriente para recuperarlos y recuperarnos para la vida. Necesario  para encender hogueras que calienten e iluminen.
Necesario para reconciliarnos con lo verdaderamente importante, para no dejarnos arrastrar por el desenfrenado mundo que hemos creado a fin de encontrarle otro sentido. Necesario para ser conscientes de cada respiración, de cada lágrima vertida, de la esperanza que se esconde tras un gesto de ternura, de la aceptación de la muerte amiga que completa nuestro ciclo biológico, de la propia trascendencia en el amor…

sábado, 23 de julio de 2011

ESCRITOS (Recitales La Barraca)

“ESTOS DÍAS AZULES Y ESTE SOL DE LA INFANCIA…” 

Murió Machado el 22 de Febrero de 1939. Tenía 65 años y la tristeza honda del “cante hondo” propio de Andalucía. Algunos críticos y articulistas le han definido como un trashumante con la tristeza a cuestas. Viajero incansable con sabor a huida. Hombre de ética sencilla, precisa y breve, como casi todo lo bueno. Poeta comprometido con sus ideas políticas y sociales. Republicano por principio: nunca pudo callar sus opiniones ante una sociedad que se instalaba en el acomodo del dejarse llevar, de la sinrazón, de la soberbia…
Su figura, desaliñada y negra, de hombre antiguo y conocedor de heridas, sigue paseándose aún hoy por estas tierras que configuran el país que habitamos. Es imposible asomarse a Castilla sin que el pensamiento nos recuerde cómo la vio y la vivió él. Al pasear a orillas de Duero camino de la ermita de San Saturio, casi podemos sentir como acompasamos nuestro paso al suyo, como nos detenemos, junto con él, a contemplar en las cortezas de los álamos los nombres de los enamorados de ayer… Y, cómo no, Sevilla. Con ella da comienzo su retrato – “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”- y con ella parece despedirse de la vida –“Estos días azules y este sol de la infancia”… Y casi podemos sentir esa luz y ese calorcillo en el rostro si cerramos los ojos y dejamos que su emoción se haga carne en nosotros.
Machado ha sido y será siempre uno de los grandes poetas de nuestra literatura. En 1959 los poetas de la generación del 50 le tomaron como uno de sus referentes y en el 20º aniversario de su desaparición viajaron a Colliure (Francia) con la intención de rescatarle para la memoria. Que aquel acto simbólico, y éste pequeño recital que hoy nos ocupa, sirvan para mantenerle vivo. Porque a fin de cuentas sus poemas y sus escritos, siguen al alcance de nuestras manos y de nuestro entendimiento, y cuando los desempolvamos, y nos paramos un momento para leerlos, no estamos haciendo otra cosa más que recuperarle para la vida.

Charo Reyes
Villaviciosa,Febrero de 2009

A PERRO FLACO…

Reza el dicho popular, bien arraigado en nuestras tierras y en nuestra cultura, que a perro flaco son todo pulgas. Y bien podemos añadir que, si eso se extrapolase de la condición humana a las circunstancias que acaecen a los pueblos, sería América latina una de las zonas de este planeta que mejor lo representan.
Pero al igual que sucede con los perros flacos, (perros sabios de hambrunas diarias, que vencen el miedo mendigando afectos), los pueblos que llevan décadas sufriendo la injusticia social y el egoísmo de los que tienen, y sufriendo también los estallidos de los fenómenos naturales como protesta ante la barbarie del hombre sobre la tierra, no dejan de cantar y de gritar todo aquello en lo que creen, y no dejan de saludar con una sonrisa de esperanza el futuro que depara el nacer del nuevo día, de otro día, de cualquier día.
Rafael Amor, cantautor y poeta, nos ha cautivado con su sencilla emoción, con su alma de perro flaco, con su palabra clara. Nos ha conquistado para su pueblo y para todos los pueblos, aquí y allá, removiéndonos por dentro a través de su humor lleno de ironía, de su curativa trasgresión, de su espíritu dispuesto para la lucha.
Hemos leído su canto… Hemos sentido su emoción… Siempre hay perros flacos… gentes flacas… pueblos flacos a los que son todo pulgas. Aquí y ahora, en la casa de al lado, en el pueblo de al lado, en la gente que tenemos al lado…
Rafael Amor… ¿y por qué no? Cierto que no es un “poeta reconocido”. Se le conoce como cantor. Pero… ¿por qué no? Hay que transgredir hasta en el uso de la voz. Y en esto él es un maestro. Un maestro que nos ha enseñado que, en cualquier momento, cualquiera de nosotros, a lo largo de nuestra vida, podemos sentir en nuestra piel las incómodas y múltiples picaduras del destino.
Ojala esa enseñanza, esa vivencia, nos transforme en seres humanos capaces de tender la mano a quienes nos necesiten… de la manera que sea.
Aprenderemos, sin duda, a ser más sabios.

Charo Reyes
Villaviciosa, Abril de 2010


BAJO EL CIELO DEL SAHARA

Parece que quisieran ocultárnoslo. Debe ser fácil tapar bajo el cielo del desierto, en un terreno abierto y dorado, las injusticias de los hombres. Que se impida el paso, que no se hable, que nada se filtre en este espacio aislado bajo el sol abrasador. Que no se conozca el Sahara. Que se ignore la existencia del pueblo saharaui…
Pero fue declarada en su día, no muy lejano (1885-1975), la provincia 53 de España y sus habitantes tenían ciudadanía española. Al abandonarla, sin favorecer su autodeterminación, como quien deja al lado del camino algo sin importancia, la dejamos caer en manos de la ocupación y codicia de otro pueblo. Y cualquier indicio de identidad saharaui está ahora prohibido. Está prohibido que sean lo que son. Prohibida su cultura, su historia, su arte, su queja, su libertad de vivir: la voz del pueblo.
Alí Salem Tamek, defensor de los derechos humanos, y preso político, se expresaba así:
“El Aaiun es una cárcel sin rejas. El miedo son las rejas. Necesitamos vuestros ojos para que expliquéis lo que nos están haciendo”.
Y Aminetou Haidar comentaba:”Seguramente se sabría más de nuestro conflicto si nuestro pueblo cometiera actos terroristas. ¿Será solo cuando practiquemos la violencia en los territorios ocupados cuando llamemos la atención? Lo repito una y otra vez, somos un pueblo pacífico. La violencia es la que nosotros sufrimos y esta violencia que vivimos es terrorismo de Estado”.
La belleza eterna del Sahara, sus amplios espacios de arena y cielo, la dureza y rigor del clima ardiente, las luchas serenas y desesperadas al tiempo de los hombres por su tierra, los ciclos de la vida, las bocas selladas, los cuerpos torturados, las esperanzas rotas una y otra vez, el orgullo de ser quienes son, los sueños… Todo ello impregna las palabras de los poetas nacidos bajo el miedo, la represión, la injusticia. Son gritos al mundo para que el mundo les oiga. Son cantos para que el mundo conozca su belleza. Son desgarros en el silencio de la tierra amada.
La naturaleza y el hombre se funden: la madre y la tierra, el silencio del desierto y el canto de los hombres, el sol y el dolor, el viento y la angustia, el soplo de arena y los ojos cansados, la lluvia que bendice las lágrimas del pueblo. La vida y la muerte.
Quizá nuestra intención al acercarnos a la poesía saharaui no sea otra que poner voz a los que no la tienen. Acercar los sentimientos y padecimientos de estas gentes a nuestras vidas distraídas y desconocedoras de lo que les está pasando.
Quisiera que, una vez dichas y escuchadas sus palabras, nos sintiéramos cada uno de nosotros como un instrumento, todos distintos, todos valiosos, de una orquesta preparada para conmover al mundo. Cada uno por separado no podrá ser una sinfonía, pero todos juntos podremos ofrecer un concierto maravilloso.
                                                                                                              Charo Reyes
Villaviciosa, Marzo de 2011