QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

viernes, 23 de septiembre de 2011

AMIGAS


Me gustan los dibujos de Jordi Labanda. Este no tiene nada especial, los hay mejores, más gráficos, pero son cuatro mujeres que me han recordado al cuarteto que formo con mis amigas viajeras. Chicas, ¿a que no es difícil "reconocernos"?
Estoy segura de que la ocurrencia os ha puesto una pequeña sonrisa en los labios.



"Un verdadero amigo es alguien que te conoce tal como eres, comprende dónde has estado, te acompaña en tus logros y tus fracasos, celebra tus alegrías, comparte tu dolor y jamás te juzga por tus errores."

EL FAROL LEJANO


Pesa una brujería sobre el farol lejano,
que agachado en la sombra finge un coágulo rojo,
cuando entre la parálisis el silencio inhermano
pega contra la noche la audacia de su ojo...
 
Corre un gato barcino perfumado de azufre
hechizado la fresca covacha de un establo;
el farol se hace débil como un alma que sufre
y en su luz enfermada prende un pitillo el diablo.
 
Don Juan limpia el estoque; Quijano el iracundo
avanza, y en su lanza la pelota del mundo...
una taberna grita; pasa un borracho; un coche;
 
mientras el farol vibra, trágicamente serio,
como si fuera el ígneo corazón del Misterio
en la pechuga negra del ave de la Noche.
 

(Por puro azar encontré este poema. No sé de quien es, desconozco su autor, pero lo he ilustrado con una fotografía que hasta ahora constituía mi presentación en el blog. Se la hice a un farol en una calurosa noche romana compartiendo cena, conversación y buen ánimo con unas amigas que cada día lo son más.)

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿CUESTIÓN DE SEXOS?


Tiene en el despacho una foto de su familia
ÉL Bien, se nota que es un padre responsable
ELLA  Hum... está claro que antepone la familia a su carrera profesional

Tiene la mesa desordenada
ÉL Es un hombre muy ocupado y trabajador
ELLA  Es una mujer estresada y desorganizada

Habla con sus compañeros
ÉL  Comenta las transacciones de la compañía
ELLA  Seguro que está chismorreando

No está en su lugar de trabajo
ÉL Estará en alguna reunión importante
ELLA  Muy probablemente habrá ido al baño

Ha salido de la oficina
ÉL  Estará visitando a algún cliente
ELLA  Se habrá marchado de compras

Está almorzando con el jefe
ÉL  Es un hombre que va para arriba
ELLA  Seguramente es que hay "algo" entre ellos

Viene muy elegante a trabajar
ÉL  Qué buen gusto tiene
ELLA  ¿Qué estará buscando?

Lleva una bolsa de deporte
ÉL  Aprovecha la hora del almuerzo para escaparse a hacer un poco de ejercicio
ELLA  Ha engordado y tiene mala conciencia.

Esto es así... Hay que tomárselo con buen humor. Pero, ¿por qué este doble rasero de medir?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

MUJERES ESPERANDO


Hay una nobleza especial en la mirada de los que esperan... Nuestros rostros son distintos, pero hay una cierta expectación que nos asemeja más allá de los características morfológicas. Todos nos parecemos un poco a los demás cuando dejamos paso a las emociones básicas del ser humano. Y en esa gestualidad tan sutíl nos reconocemos y nos entendemos unos a otros...

sábado, 17 de septiembre de 2011

RELEYENDO...


"... me preguntaba qué pasaría si yo también cediera a la eterna tentación de escapar de puntillas, sin grandes gestos, sin hacer ruido, quedarme en la cama, simplemente, una mañana, en vez de levantarme para ir a trabajar, y después decidir que aquel día no iba a hacer la comida, y marcharme al cine yo sola, por la tarde, y dormir otra vez, dormir mucho tiempo."
"En algún momento, entre mi hijo y mi hija, después de cumplir los treinta, me acordé de Mi Vida, aquella caja tan grande, envuelta en un papel rojo y asegurada con tantos lazos, y me pregunté de qué había resultado estar rellena. Desde entonces, lo único que me compensa por las pocas cosas que hay dentro es la certeza del amor que siento por esas pocas cosas, una docena de luces de colores: dos niños, un par de libros...,ciertos amigos, ciertas amigas, la memoria de un amante,... algunos sabores, algunos olores, algunas noches memorables, algunas risas que aún no se han apagado del todo..."
"... Sonrío muy a menudo, como con apetito, disfruto de las copas y de la conversación, nunca he tenido una depresión, me gusta hablar por teléfono y tengo un orgasmo cada vez que me lo propongo, y eso significa la abrumadora mayoría de las veces. En general, no me molesta trabajar y ocuparme al mismo tiempo de los niños, y cuando llego a casa rendida y decido que no tengo ganas de cenar y me meto en la cama, me estremece un placer difícil de describir, la conciencia de una tarde invertida en hacer cosas de verdad, la deliciosa productividad del cansancio..., el único que ahuyenta al insomnio y, con él, a todas esas preguntas intolerablemente cursis acerca del futuro, al destino al que se encamina mi vida y todo lo demás. Cada vez que escucho a una madre de familia decir que necesita más tiempo para ella, se me ponen los pelos de punta... Quizás, lo único que ocurre es que mi insatisfacción contradice el modelo de insatisfacción consagrado por las estadísticas para mujer española emancipada de clase media urbana universitaria de mi edad. Eso espero, porque siempre he detestado a las mujeres insatisfechas."

De "Atlas de geografía humana" de Almudena Grandes.

Porque hoy, así a lo tonto, me he dado cuenta, una vez más, de que las mujeres que me rodean, y yo misma, a pesar de todas las dificultades, de todos los impedimentos, de todas las pérdidas, de todas las indecisiones, de todos los miedos, de todos los tropiezos, seguimos siendo capaces de reírnos juntas y de que las risas broten de la espontaneidad, de la alegría, de la valentía, de la serenidad...

domingo, 11 de septiembre de 2011

UN MUNDO PELIGROSO

Salí de trabajar a las 15:30 horas del 11 de Septiembre de 2001. Había sido una mañana tranquila de trabajo, y me disponía a marcharme a casa con la sensación placentera de que aún quedaba toda la tarde por delante para disfrutar. Subí al coche y puse la radio.
Al principio no me fijé bien en la información que estaban dando porque mi intención era escuchar música y no hacía otra cosa más que dar al botoncito para encontrar una emisora que me gustase. El "mosqueo" empezó cuando comprobé que en todas ellas lo único que se escuchaba eran noticias.  Dejé de dar al botón y me detuve en una preparándome para escuchar lo que fuera a la espera de que la música apareciera, con suerte, por alguna parte.
Me bastaron unos pocos instantes para subir el volumen de la radio y preguntarme " ¿qué narices está pasando?"... Un avión se había estrellado contra una de las Torres Gemelas de Nueva York sin que se supieran aún con claridad los motivos, cuando un segundo avión apareció en la escena para arremeter contra la segunda Torre. Las noticias se estaban dando con estupor; se notaba el desconcierto, la sensación de que algo "gordo" estaba pasando, la incredulidad, la perplejidad ante las dimensiones de la catástrofe...
No fui consciente del trayecto hasta mi casa. No vi la carretera. Conducía como una autómata con los gestos programados y con la mente en otra parte. Tenía ganas de llegar a casa, de encender la tele, de sentarme delante de la pantalla con mis hijas y de llegar a entender.
Fueron horas delante de las imágenes, pendientes de la información que nos iban dando, tratando de encontrar explicaciones, asombrándonos de lo peligroso que es vivir en este mundo, imaginando lo que aquella gente estaba viviendo, preguntándonos qué repercusiones políticas tendría todo aquello.
¡Qué poco vale la vida...! A las imagenes ya cotidianas de las guerras en otras partes del mundo, de las caras de los hambrientos en África, de la represión y la violencia en las revueltas políticas, había que sumar ahora el despropósito de que fuera atacada (y cómo) la nación más poderosa del planeta.
Recuerdo que di gracias por vivir donde vivo, con la idea y el convencimiento de que difícilmente nos pudiera pasar a nosotros algo así. Tremendo engaño...  Años más tarde nos levantamos con la noticia y las imágenes de los atentados de Atocha. 
Estamos en manos ajenas. No importa que seamos buena gente, que cumplamos con nuestro trabajo, que no deseemos mal al prójimo... Otros se encargan de jugar nuestras cartas y de meternos en una vorágine que nos sobrepasa.
Lo que nos queda es la sensación de incertidumbre, las imágenes casi fotográficas del desastre, la tremenda inseguridad como ciudadanos del mundo, el temor a que todavía no se haya acabado todo: no hay más que mirar a nuestro alrededor, a la situación económica que arrastramos, a las tramas políticas y sociales, a la complejidad de todo lo establecido...

sábado, 3 de septiembre de 2011

CHAU PESIMISMO


Ya sos mayor de edad,
     tengo que despedirte
     pesimismo.
     Años que te preparo el desayuno,
     que vigilo tu tos de mal agüero
     y te tomo la fiebre,
     que trato de narrarte pormenores
     del pasado mediato,
     convencerte de que en el fondo somos
     gallardos y leales,
     y también que al mal tiempo buena cara.
     Pero como si nada,
     seguís malhumorado, arisco e insociable
     y te repantigás en la avería
     como si fuese una butaca pullman,
     se te ve la fruición por el malogro,
     tu viejo idilio con la mala sombra,
     tu manía de orar junto a las ruinas,
     tu goce ante el desastre inesperado.
     Claro que voy a despedirte.
     No sé por qué no lo hice antes.
     Será porque tenés tu propio método
     de hacerte necesario
     y a uno lo deja triste tu tristeza,
     amargo tu amargura,
     alarmista tu alarma.
     Ya sé vas a decirme:    no hay motivos
     para la euforia y las celebraciones,
     y claro cuandonó tenés razón.
     Pero es tan boba tu razón, tan obvia,
     tan remendada y remedada,
     tan igualita al pálpito,
     que enseguida se vuelve sinrazón.
     Ya sos mayor de edad,
     chau pesimismo,
     y por favor andate despacito
     sin despertar al monstruo.
MARIO BENEDETTI