QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

Mostrando entradas con la etiqueta MOMENTOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MOMENTOS. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de mayo de 2022

DYLAN THOMAS

 

En mi oficio o mi arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo 
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.




martes, 20 de agosto de 2019

YA SON 34, BETTY


Se llama Betty y es mi hija pequeña. Cariñosa, divertida, de carácter fuerte. La mejor amiga que se puede tener. Paciente con los defectos de los demás, y exigente consigo misma. 
Sabe escuchar, y sabe pensar. 
No sabe conformarse con aquello que no responde a lo que le hace sentir bien. Característica que comparte con su hermana, y de la que me siento orgullosa como madre.
Es de las que opinan que lo pasado, pasado está, y que la vida hay que vivirla hacia adelante.
No es rencorosa, a pesar de los sinsabores. Y sabe arriesgarse cuando considera que el riesgo merece la pena, cuando lo considera necesario para buscar su sitio.
Es 21 de agosto y  cumple 34 años sabiendo salvaguardar la necesidad de cariño familiar, diciendo sin tapujos que echa de menos las conversaciones con su hermana, y reclamando de vez en cuando mi atención de madre. 



lunes, 25 de marzo de 2019

37 PRIMAVERAS


Hoy es el cumpleaños de mi hija Alezeia... 37 primaveras. Ella dice que es una "vieyina", pero yo veo la niña que aún es de la mano de la mujer fuerte en la que se ha convertido... Una maravillosa persona sin miedo a las tormentas, acostumbrada desde demasiado pequeña a enfrentarse a ellas. 
Y ahí está, escalando las paredes verticales de la vida, consiguiendo la calma de las flores de loto, diciendo al mundo que está aprendiendo a manejar su barco, recordando siempre que hay personas que merecen la pena, dando amor a todos los suyos (aunque le caiga la baba de forma especial con su abuelo y su hermana), regalando risas y conmoviendo con la ternura de sus lágrimas.




REINICIANDO


Son ya tres años sin escribir. Tres años sin visitar este viejo blog al que ahora me acerco sin saber muy bien qué decir. La falta de costumbre, quizá; o la desgana; o el pensar que tampoco hay demasiado que compartir... Pero no, no ha sido eso, no quiero engañarme.
Ha sido la dejadez. Ha sido el descuidarme.
Caer en la cuenta de ello y el haber mantenido una breve conversación con un amigo, me ha servido de revulsivo para sentarme de nuevo ante la pantalla y dejarme ir.
Pero ha sido tanto tiempo que ni siquiera sé como hacerlo. ¿Cómo se deja uno ir? ¿Qué era lo que tenía que pasar para que las palabras fluyeran, transmitieran la emoción del momento, o las razones de la discusión? 
¡Qué torpe me veo! 
¿De qué puedo hablar que sea importante, o responda a una curiosidad, o tenga un mínimo de delicadeza, o entretenga unos instantes sin más?... ¡Tremenda dificultad la mía!
Ni siquiera la hermosa pieza de música clásica que me acompaña parece querer aliarse conmigo en la resolución del conflicto, y eso aumenta aún más la impotencia.
En otro momento será. O quizá ya ha ocurrido...
Quizá sea este el momento.




jueves, 1 de enero de 2015

NUEVO COMIENZO


El año ha finalizado de forma extraña. No mala. Diferente. Imaginando el trabajo estresante de un proyecto fin de carrera en Arquitectura y contemplando a través de otros ojos las maravillas naturales de Thailandia, mientras mi yo físico compartía cena y conversación con una vieja amiga al amor del calor de la chimenea. 
Más tarde, cuando volvía para casa, el termómetro marcaba -1º y el cansancio se empeñaba tercamente en cerrarme los ojos. Sin embargo, ya sentada sobre la cama, no pude apagar la luz que iluminaba mi habitación en la madrugada del primer día del año sin coger antes el libro entre las manos y empezar a leer...



No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito los alaridos por los techos de este mundo",
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase sin que la vivas...

(Walt Whitman)




domingo, 7 de diciembre de 2014

FLORES PEQUEÑAS


Fueron un simple detalle de la hermana de una amiga que había recogido unos pequeños ramilletes de flores de su jardín y que se apresuró a darnos justo cuando nos estábamos subiendo en el coche para irnos de vuelta a casa.
Era un ramito tan pequeño que no encontré jarrón adecuado y tuve que optar por ponerlas en un tarro de conservas ya vacío. 
Cuando las vi allí colocadas, tan sencillas, tan cada una a su aire, haciendo burla a las perfectas simetrías... me parecieron deslumbrantes. Y las fotografíe para que esa vida tan efímera que poseían se perpetuase en el tiempo.


martes, 2 de diciembre de 2014

REENCUENTRO



En ocasiones la vida te regala episodios ingratos que te alejan de aquello que forma parte de tu propia esencia, que te dejan en el abismo de la pérdida, y que consiguen que por un tiempo dejes de creer en ti misma. 
Se instala entonces en el alma una especie de soledad estéril que intentas comprender para seguir adelante, para no zozobrar, para no dejarte engañar por esas circunstancias hostiles: se crea la necesidad del reencuentro, de la reconciliación con una misma, de la aceptación.
Y lleva tiempo... Pero se consigue.
Se logra casi sin darnos cuenta, percibiendo pequeños detalles, sorprendiéndonos con una risa franca que sale de las entrañas, percibiendo como un privilegio esos momentos de soledad que antes nos acongojaban, sonriendo a la vida porque sí... Se logra cuando un día cualquiera, paseando por la playa al anochecer, descubres que tienes ganas de llegar a casa y sentarte delante del ordenador y escribir, escribir, escribir...
Escribir que la playa estaba casi desierta, que soplaba el aire, que no hacía frío, que el cielo se estaba tiñendo de añil, que la iglesia al final del paseo era un foco de oro en la caída de la tarde, que olía a mar, que las olas susurraban lentamente algo... "¡Charo, bienvenida, que  hermoso es el reencuentro!"
Sí, es hermoso.


jueves, 16 de octubre de 2014

EN BRUJAS

Llegamos a media mañana con la idea de quedarnos a comer. El aire olía a estiércol de caballo y a agua remansada. El día, aunque gris, tenía una calidez que hacía agradable la idea de dar un paseo en barca y perderse después por las viejas calles adoquinadas
Mientras esperaba en el embarcadero, oyendo a lo lejos el bullicio de la gente, me fijé en la antigua belleza de las casas y no pude menos que acordarme de aquella tormenta que en el año 1134 trajo la prosperidad a la pequeña ciudad de Brujas: la fuerza del agua fue tal, que consiguió abrir un canal natural dejando una vía abierta hacia el Mar del Norte trayendo consigo el comercio y con él el maravilloso esplendor de Flandes. Quise imaginar que tuvo que considerarse una desgracia el hecho de que en el siglo XVI todo ello se viniera abajo cuando las aguas del canal empezaron a solidificarse con la consecuente desaparición del puerto.  Y sin embargo fue ese suceso, esa decadencia,  lo que contribuyó a preservar el casco histórico de Brujas hasta el día de hoy sin que apenas haya sufrido una transformación.
Surcando el agua, pensando en todo ello, me sentí agradecida. Ahí estaba yo, embelasada viajera, contemplando la herencia de la historia. Ciertamente todo es relativo. Buena suerte, mala suerte... nunca se sabe.




sábado, 26 de julio de 2014

DESGRACIA (J.M.Coetzee)


La mañana del sábado en que tuvo lugar nuestra última Tertulia amaneció con un engañoso sol que hizo que algunas de nosotras se animaran a subir andando a la hermosa casa que Luci tiene en un pueblo cercano. Las más perezosas cogeríamos el coche para subir también la comida que cada una aportaría al encuentro. Sin embargo, el tiempo cambió y las nubes que llenaron el cielo descargaron una lluvia fresca de verano... Fuimos llegando poco a poco, y poco a poco tomamos posiciones bajo el porche de la casa con el café y el té sobre la mesa y nuestras ganas de escucharnos...
Y empezamos... El tiempo había cambiado aquella mañana  como cambiaron los códigos y el poder en Sudáfrica tras la abolición del apartheid... 

A Cotzee, premio nobel de literatura 2003, le concedieron por esta magnífica novela el prestigioso premio Booker Prize y ha sido considerada la mejor novela escrita en inglés en los últimos 25 años en el Reino Unido, Irlanda y el Commonwealth. Y no es para menos. De una forma sobria, elegante, sin sobrecargas emocionales, se nos va desvelando una trama que pone al descubierto la violencia y el deseo de dominación, los conflictos que aún subyacen por la diferencia de razas y el interés por el poder.
El personaje central, David Lurie, es un profesor universitario sin vocación que vive en Ciudad del Cabo, divorciado en dos ocasiones, y que con sus 52 años seduce a una de sus estudiantes, una joven mestiza que presionada por su familia y por su novio, le acaba denunciando por acoso sexual. 
Lurie opta por no defenderse perdiendo así su trabajo y su reputación, y se refugia en la modesta granja que su hija Lucy intenta sacar adelante en la Provincia Oriental del Cabo labrando la tierra, cultivando flores y cuidando a  perros abandonados y enfermos. Lucy vive sola tras separarse de Helen, su última pareja, y cuenta con la ayuda de Petrus, un hombre negro nativo de aquella zona y ambicioso que vive cerca con su familia.
Sin embargo todo se verá alterado cuando ambos sufren un brutal ataque por tres hombres negros: Lurie es rociado con alcohol y quemado, y Lucy es violada quedando embarazada. Ella se instala en el silencio, renuncia a poner en manos de la justicia lo ocurrido, decide tener a su hijo, asume la implicación indirecta de Petrus en todo aquel episodio y acepta un trato con él que la despoja de la propiedad de sus tierra, que ahora pasan a ser de Petrus, a cambio del derecho a cultivarla y conservar su casa. 

La  cambiante relación de poder entre el hombre blanco y el hombre negro, el paralelismo que se establece en las relaciones basadas en la dominación de uno y otro, la desgracia casi necesaria para alcanzar la madurez, la violencia de los actos humanos, los códigos de conducta, el respeto a las decisiones no compartidas por parte del otro, la compasión que nos hace conocedores del amor (ese amor que se refleja de una forma gráfica en los gestos de ternura del hombre que habla y acaricia a los perros antes de ponerles la inyección letal para acabar con su sufrimiento)..., todos los conflictos en suma que padre e hija viven, no dejan de ser los conflictos de Sudáfrica, una tierra donde aún las gentes buscan su sitio con las heridas de la historia abiertas y supurando.

Aunque en mayor o menor medida, el libro nos conmovió a todas. Nos llamó la atención la sobriedad narrativa del autor, esa falta de profundización en los sentimientos compensada por la precisión de la palabra y del acto para situarnos en su justa y descarnada importancia. Nos asombramos ante la asunción de lo que supone "el ajuste de cuentas" entre las razas, ante el silencio que se establece, ante la tremenda valentía del escritor que, a pesar de ser uno de los autores que más ha condenado el apartheid, deja constancia de sus dudas sobre el verdadero resultado de todo aquel episodio histórico. Nos inquietó el proceso de maduración, de aprendizaje en esa desgracia que no viene sino a redimirnos de nosotros mismos. Nos cuestionamos nuestras más sólidas creencias acerca de lo que significa verdaderamente la dignidad, esa dignidad que pone en la balanza lo que uno es y lo que uno quiere, y cómo conseguirlo, y que nos da  la clarividencia necesaria sobre los acontecimientos y las emociones para resurgir de las cenizas. 
Una novela dura,inmensa, inquietante, que nos conduce a reflexiones existenciales a pesar nuestro, que nos enfrenta a las circunstancias socio políticas que nos envuelven y condicionan, y que nos deja los maravillosos versos de Byron mirándonos inquisidores desde la lejanía...

"Pudo en ocasiones renunciar a su bien por el bien ajeno,
pero no por compasión ni porque debiera,
sino porque alguna extraña perversión del pensamiento
lo llevó a seguir adelante con secreto orgullo
y hacer lo que poco o ninguno hubieran osado..."
  


martes, 3 de junio de 2014

VENTANAS ABIERTAS


Casi todos se han ido. La casa, sumida en el silencio, nos ha permitido disfrutar de un poco de soledad bien recibida a las cuatro personas que hemos decidido quedarnos y no acudir a una excursión que prometía ser divertida. 
El sol ha calentado las paredes durante toda la mañana y ha bañado de luz el pequeño jardín, los árboles frutales, la cuidada huerta y el pozo.
Los ruidos cotidianos, lentos y escasos, se han hecho agradables. Y hasta el sentarnos a la mesa ha resultado novedoso, distinto... La conversación ha sido sosegada, pausada, dejando huecos llenos de alegres  silencios . La sobremesa no tuvo prisa. 
Han quedado las ventanas abiertas para dejar pasar los olores de la hierba, el ladrar lejano de un perro, el ligero canto de los pájaros, el zumbido de una abeja, la invitación a la siesta, la libertad del espíritu.


domingo, 1 de junio de 2014

EL PUZZLE


Ayer encontré de forma casual un mensaje que una amiga me había enviado hacía tiempo. Eran apenas tres frases escritas con la sensibilidad que siempre la ha caracterizado y en las que se disculpaba por el poco contacto mantenido. Hacía poco se había muerto su suegra, una mujer de edad avanzada que llevaba mucho tiempo con alzheimer. Ella y su marido habían consagrado sus últimos años al cuidado de aquella mujer, y lo habían hecho sin una queja y sacando siempre a la palestra la anécdota que alegra el alma.
En la breve nota me daba las gracias por respetar su silencio y me decía que ahora le tocaba colocar las piezas de su puzzle, que ignoraba que se le había roto, y que esperaba que no le faltase ninguna pieza...
Cuando recibí aquel mensaje, hace años, recuerdo que me pareció entender perfectamente lo que me estaba diciendo. Sin embargo, fue ayer cuando logré sentir, al releerlo, lo que de verdad le estaba pasando. 
Habían pasado, entre una y otra lectura, dos años...
Ha tenido que pasar el tiempo dejando huellas, han sido necesarias algunas despedidas, se han tenido que hacer presentes las ausencias, ha llegado esa edad en la vida en que empiezas a pensar que hay que apurarse para hacer cosas pendientes, prepararse para los adioses venideros, reencontrarse con lo que hemos ido tejiendo a lo largo de los años, reconstruir el puzzle...
Reconstruirlo con calma, sin el apremio del tiempo, sin la sombra de la tristeza mirando por encima del hombro los avances al encajar las piezas. Reconstruirlo saboreando el momento de la búsqueda, atentos a la observación de todas las caras de la realidad para saber cual de ellas colocar en el lugar oportuno, alegrándonos de la imagen que ya se entrevé.
Hay que terminar de colocar el puzzle, y luego tomarnos tiempo para compartir un café, una conversación, una vida.



viernes, 21 de marzo de 2014

EL TIEMPO EN PRAGA

Voy a paso rápido para verlo todo, para no perderme la belleza que esconde el tiempo en Praga. La vida discurre lenta, quizá demasiado lenta para mi prisa. Voy con los ojos ávidos de desconocidos rostros de gente que se parece a la gente conocida, de nuevas piedras en viejas calles, de nuevas calles en ciudades viejas.  Y miro, curiosa, un edificio aquí, una iglesia acá, un museo ahí, un palacio allá... Escucho a la vez varias conversaciones en idiomas diferentes sin entender nada más que la importancia que pueda tener lo que dicen apreciando la intensidad y la emoción de los que hablan... y casi comprendo. 
Voy soñando la historia con la vista abierta, imaginando retazos del pasado, llenando la mirada de cosas contempladas por miles de ojos antes que los míos, poniendo los pies sobre adoquines centenarios, escuchando rumores de rancias refriegas y  voces de mando, olfateando en el aire el leve resquicio de la vida diaria repleta de rutina antigua.
Voy a paso rápido para verlo todo sin perderme a mí misma. Voy pensando que mañana recordaré todo como si fuera un sueño y que mi hija será la encargada de dar fe de que no lo fue, que ella también estuvo allí, caminando a paso rápido conmigo, compartiendo observaciones, visitas, comidas y risas. 
Y sin embargo... Praga se queda prendida en las nieblas del sueño de mi memoria con esa luz tenue que la viste de irrealidad. La miro con pena de irme, y siento su voz ligera como la música... "Respira"- me dice- "Respira. Siente. Vive. Sueña. Entiende. Escucha. Respira..."


martes, 31 de diciembre de 2013

INTUYENDO LA NOCHE


La mañana se ha levantado perezosa. Va despertando con la mirada puesta en las futuras y cercanas sombras. Va lenta, arrastrando pensamientos y pequeñas acciones de última hora para la celebración de la cena, para la diversión de una noche decorada con miles de luces. Esta mañana no está donde tiene que estar, no es dueña de su tiempo... es la antesala de otro. 
La gente va y viene con la cabeza en otra parte. Los rostros van dejando las huellas de las emociones del alma: aquí una cierta añoranza, ahí una alegría expectante, acá un impreciso cansancio, allí la energía desbordante, acullá una serena esperanza... Y un deseo en la mirada y en los labios..."Ojalá que el año que empieza sea mejor".
La mañana transcurre a paso lento y silencioso, como cogiendo fuerzas, sin malgastar la energía que necesitará cuando las estrellas empiecen a lucir en lo alto para celebrar un nuevo ciclo de la vida, un nuevo comienzo, y si acaso, también un nuevo yo, un nuevo nosotros... ¿Quizá mejores?. 


lunes, 23 de diciembre de 2013

COSAS SENCILLAS


Mi casa parece estos días un campamento base. El sitio de llegada de las personas que más quiero en este mundo: mis hijas... Ese lugar de donde arrancan todas las operaciones que se realizan fuera. Un cáos de cosas atravesadas por cualquier lado, un no parar de un lado para otro, un tratar de aprovechar los momentos para ver a los amigos,  para encontrarse con el resto de la familia, para comprar pequeños detalles, para recibirlos.
Días para disfrutar de las cosas sencillas: una fondue de quesos suizos, desayunos para tres, turnos para conducir el coche, cuidar a la gatita recién operada, sacar a pasear al perro, charlas en el sofá hasta las tantas, pedir vez para entrar en el baño... 
Al final son estas pequeñas cosas las que hacen inolvidables estas fiestas, las que nos hacen dejar a un lado, siquiera momentáneamente, los problemas cotidianos, las insufribles noticias que nos llegan acerca de nuestros políticos, la falsedad de la publicidad que nos "venden" los medios de comunicación, lo engañoso e hipócrita que hemos hecho este mundo.
Cosas sencillas para dar a la Navidad un sentido más acertado, para brindar una oportunidad a lo realmente auténtico.


martes, 17 de diciembre de 2013

DESHOJANDO LOS DÍAS


Los últimos atardeceres de este año van cayendo deshojados como los pétalos de una hermosa margarita que dejan desnudo el centro mismo de la flor: ese sol amarillo que les asía a la vida. Un año que ya va dando sus últimos coletazos y que me está dejando ver de nuevo lo imprevisible del tiempo que va marcando los días... 
Va a ser cierto eso de que no cuenta cómo se empieza sino cómo se acaba ya que todo lo que en Enero parecía estar en un orden más o menos conciliado, más o menos establecido, más o menos consolidado, aparece ahora incierto y con aires de cambio en este Diciembre en el que vuelve el frío. Y aunque en un principio los sucesos me han dejado con la ansiedad al aire y una cierta angustia en la mirada sobre la vida, no puedo decir que haya sido negativo lo que ha ido aconteciendo, aunque sí inesperado.
No importa. Quiero pensar que los cambios son buenos, que gracias a ellos no nos anquilosamos, que nos hacen repasar acontecimientos y aprender, que traen la sorpresa bajo la manga y con ella la aventura del porvenir. 
Y lo que es más importante... me hacen sentir viva, con la sensación de que todo comienza, manteniéndome a la espera de nuevos campos de margaritas para ir deshojándolas  mientras tomo pequeñas decisiones... esto lo quiero, esto no lo quiero... esto me gusta, esto no me gusta... con esto me comprometo, con esto no me comprometo... Y la vida en el mismo centro con su dorado botón de sol. 



lunes, 2 de diciembre de 2013

SENTIRME...


Empiezo la semana con prisas, agitada, corriendo de un lado para otro, atenta al reloj, con un montón de papeles sobre la mesa, pendiente de cincuenta cosas, pensando que todavía quedan días por delante que me traerán más de lo mismo, más de este inquietante no parar. 
Mientras, la vida discurre a mi paso sin que apenas me de tiempo a fijarla en mi retina, a asumirla en  mi piel, a respirarla.
Comienzo los días anhelando ese impreciso instante en que llego a casa, en que entro por la puerta despojándome lentamente de todo lo que me sobra para, simplemente, sentirme... 


domingo, 10 de noviembre de 2013

PASEO NOCTURNO



La noche y el aire han hecho migas, han confabulado silenciosamente para que la oscuridad y su olor hicieran desaparecer la pereza de mis horas cansadas. He salido a caminar cuando apenas hay nadie por la calle, cuando los gatos hacen sus rondas y nos  preguntamos qué ha sido del bullicio del día, del ajetreo de la actividad incesante.
Ni siquiera mi mente ha osado alterar el equilibrio. Me he abandonado tan solo al hecho mecánico de ir colocando un pie tras otro mientras mis ojos miraban la nada y mi pelo se movía alborotado por el aire en la noche.
Tan solo al final del paseo un pensamiento fugaz, prosaico, mediocre, práctico y simple se ha abierto paso: "Mañana madrugo"...Y volví sobre mis pasos acompañada por las tenues sombras de la luna. 



domingo, 27 de octubre de 2013

EN LAUSANNE


Hace unos días regresé de un viaje a Lausanne. Mi hija mayor, que ahora está instalada en Suiza, guió nuestros pasos por esta hermosa ciudad y por lugares y pueblos cercanos que circundan el grandioso lago Léman: Ginebra, Montreux, Gruyeres... Sus vestigios medievales, su legado Romántico... 
Hice multitud de fotografías, casi de forma convulsiva, como tratando de llevarme para siempre las emociones que empapaban mi alma a través de las imágenes, la historia de sus piedras, la belleza de los Alpes, el remanso del lago, el espíritu de todos aquellos que en algún momento la habitaron: Voltaire, Mozart, Lord Byron, Victor Hugo, Dickens...


martes, 15 de octubre de 2013

REVOLUTIONARY ROAD (Richard Yates)


Cuando el sábado por la mañana nos sentamos en el salón de Carmen para dar rienda suelta a nuestros comentarios de tertulia, ninguna sabía que el tema nos ocuparía todo el día. Nos vimos por la mañana, a las 11:00h, con la idea de comer  juntas después de haber compartido lo que la lectura nos había aportado. Y de esta manera, habíamos dejado la mesa preparada y dispuesta para cuando terminásemos. Pero no terminamos... De alguna manera, el libro tocó esa fibra personal que nos cuestiona directamente, sin contemplaciones, mirándonos de frente, y nos pregunta qué ha sido de nuestras vidas, de nuestros ideales, de nuestros sueños... Y así, durante la comida siguió estando ahí la incómoda sensación de algo no contestado. Y permaneció en la sobremesa, entre risas y conversaciones varias. Y nos acompañó a nuestras casas con la idea de reunirnos de nuevo al caer la noche para  ver la película. Y continuó mientras las imágenes pasaban por delante de nuestros ojos y las procesaban nuestras mentes... Nos ocupó todo el día.
Porque ¿quien no se ha considerado diferente, especial, en algún momento de la vida cuando todo está por venir, cuando la juventud que nos posee nos hace osados, hermosamente utópicos, capaces para vivir de la manera que nos hayamos propuesto? ¿Quien no ha comenzado a trazar los caminos pensando que no le iba a pasar como a todo el mundo, que la diferencia se mantendría y que transgredir las normas llenaría de encanto la existencia?
Y sin embargo, ¿no nos hemos visto reflejados en los Wheeler?...
La América de los años 50, ese país de post guerra que hizo de sus bases sociales sobre el sueño americano el protocolo por el que se regiría la clase media (su afán de perpetuar lo correcto, el sometimiento a lo establecido), no nos es tan ajena. Esa sociedad que tan bien describe Richard Yates, se nos hace presente de forma irremediable en nuestra propia cotidianeidad llenándola de inmundicias.
Nuestras inquietudes se han ido difuminando con los días. Las ilusiones y los sueños de hacer algo distinto, de vivenciarnos de una forma más auténtica, se han quedado aletargados tras la rutina de nuestros trabajos, de nuestros compromisos familiares, de nuestra rendida aceptación de la sociedad y sus leyes. Y un buen día descubrimos que somos infelices. Que la vida se nos escapa. Que zozobramos en la renuncia. Que nos damos de bruces con la tremenda dificultad para ser nosotros mismos. Que la cobardía nos impide lanzarnos a lo desconocido y nos avenimos a axfisiar los sueños.
Y al igual que los protagonistas del libro, nuestras respuestas suelen ajustarse a las dos posturas marcadas por Frank y April: nos dejamos convencer sin importarnos las consecuencias al tratar de apagar todo indicio de vida, o huimos de la manera que sea sin osar mirar de frente el verdadero problema. Y mentimos y nos mentimos. Y manipulamos y nos dejamos manipular. Y hacemos daño. Y nos destrozamos.
Y ese run run que nos deja la lectura tiene mucho que ver con la falta de sinceridad, con el engaño, con los ciclos repetitivos de las generaciones. Tiene que ver con nuestra capitulación ante la gran falacia del progreso y el bienestar que se enseñorea de nuestras vidas, y con la negación del sonido propio de cada persona.  Tiene que ver con el temor a encontrarnos con el loco de John diciéndonos lo que no nos atrevemos a reconocer ante nosotros mismos. Tiene que ver con echar la culpa al otro, a los otros, al resto...
Convivimos con nuestras frustraciones para evitarnos las irremediables situaciones incómodas por las que deberíamos  pasar si fuésemos valientes, y preferimos acomodarnos a lo establecido, al querer agradar a los demás, a lo políticamente correcto, "a lo que tiene que ser", al hecho de tirarlo todo por la borda...
Nuestra tertulia, esta vez, duró más de doce horas. Richard Yates con su prosa cercana y correcta, que no se asemeja a los grandes como Fitzgerald o Chéjov, consiguió revolvernos con la dramática vida de personajes mediocres de una sociedad conformada. Consiguió hablar de nosotros mismos, de ti y de mí, y  poner al descubierto entre sus líneas lo que tenemos por dentro. Ni más ni menos.


lunes, 14 de octubre de 2013

LIGEREZA EN LA MAÑANA



Hay una nueva ligereza en la mañana... Con el leve cansancio que supuso la realización de las tareas de casa, y con el calor de la actividad en mi cuerpo, me senté  a disfrutarla en la pequeña y tranquila terraza que prolonga la cocina... Ah, el "dolce far niente"...
Hay una nueva ligereza en este instante en que cierro los ojos y me olvido de todo lo ajeno; este momento en que todo se reduce a una cálida mañana, un sol de otoño, la gratitud por el leve descanso, el olor a comida en los fogones, las intermitentes caricias del aire...
Ha empezado a sonar una pieza de música clásica. Se escapa de la ventana de algún vecino. Tiene una cadencia lenta y sin estridencias que completa mi ensueño, que le da marco, que lo llena de matices. 
Sonrío ante el descubrimiento de que hay una nueva ligereza en la mañana que alguien, ajeno a mí, también percibe...