QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

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martes, 17 de mayo de 2022

DYLAN THOMAS

 

En mi oficio o mi arte sombrío
ejercido en la noche silenciosa
cuando sólo la luna se enfurece
y los amantes yacen en el lecho
con todas sus tristezas en los brazos,
junto a la luz que canta yo trabajo
no por ambición ni por el pan
ni por ostentación ni por el tráfico de encantos
en escenarios de marfil,
sino por ese mínimo salario
de sus más escondidos corazones.
No para el hombre altivo 
que se aparta de la luna colérica
escribo yo estas páginas de efímeras espumas,
ni para los muertos encumbrados
entre sus salmos y ruiseñores,
sino para los amantes, para sus brazos
que rodean las penas de los siglos,
que no pagan con salarios ni elogios
y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte.




miércoles, 5 de junio de 2013

AUSENCIA

Me desperté mil veces.
La luz de la noche, 
penetrando suavemente,
acompañó el duermevela
cargado de ansiedades.
No sé qué soñé.
No sé siquiera si eran sueños
o temores cifrados
en pensamientos nebulosos.
Quise adueñarme de ellos,
mantenerlos a raya,
imprimirles de lógica
para que no hicieran daño.
Me desperté mil veces.
Y mil veces me sentí perdida.
La luz de la mañana,
irrumpiendo sin permiso,
vino a dejarme solo una cosa clara:
la ausencia de un "te quiero".


miércoles, 20 de febrero de 2013

SE HA HECHO EL SILENCIO

                     Se ha hecho el silencio.
La vida pasa por fuera con su bulliciosa rutina 
y apenas parece que me roza con su transitar diario.
Tengo el cansancio posado en los párpados 
y la mudez instalada en la boca.
Quizá sea tiempo de dar repaso a la vida.
Se ha hecho el silencio
inundando el momento con su espesa niebla, 
obligando a mis manos a tantear realidades.
Se ha hecho el silencio
a pesar de mí misma.
Y sin embargo,
intuyo un eco lejano, apenas audible...


lunes, 3 de diciembre de 2012

HAY DÍAS

Hay días en que la vida
impregna de tristeza todos sus adornos,
en los que la mirada
(da igual dónde se pose)
no parece ver más que sombras grises,
en los que las palabras
se resisten a salir 
y se agolpan en el pensamiento
dejando sucios barrizales
allá donde se empujan unas a otras
sin orden ni concierto.
Hay días en que lo único que espero
es que el tiempo pase,
que vaya discurriendo con su andar cansino
y que recoja a su paso
todo aquello que no soy capaz de darle.


viernes, 7 de septiembre de 2012

LA TORMENTA

Las nubes empezaron a oscurecer el cielo. 
Llegaron inesperadamente, 
sin haber sido convocadas por un mal día, 
matizando de grises 
los tonos de la existencia.
Luego, a lo lejos, se dejó ver la luz del rayo
rasgando la densa humedad de la niebla.
Algo más tarde, el trueno 
hizo añicos el silencio...
Miré anhelante al todo y a la nada,
esperando un aguacero 
que perfumaba, antes de aparecer,
el aire de la tarde
y que irrumpió despacio, 
adueñándose sin prisas del tiempo,
dejando caer gruesas y lentas gotas de agua
que se estrellaban sin ruido contra todo.
Y me acordé, de manera irremediable, 
de Giorgione, 
de Rousseau, 
de Shakespeare, 
de Platero...



viernes, 10 de agosto de 2012

INSEGURIDAD

Fue tan solo un comentario, 
una pregunta en la intimidad de la conversación.
Fue un instante para el miedo,
para que apareciese la duda,
para estrenar la inseguridad,
para que la desolación irrumpiese 
con sus ropajes ondeando al aire
 despojando de asideros al pensamiento.
Fueron pocas palabras para desatar la tormenta.
Y la mirada se quedó baja, triste, ausente, sola.



jueves, 11 de agosto de 2011

¿CUÁNTA BELLEZA?



¿Cuánta belleza puede encerrar una voz?
La suavidad de sus matices en las entonaciones,
la forma de pronunciar los sentimientos,
la peculiar colocación de la boca,
la sugerente manera de mover los labios.

¿Cuánta belleza puede encerrar una mirada?
La luminosidad de la retina que ríe,
el ensimismamiento ante lo que se descubre,
las aguas saladas en los ojos tristes,
la paz de los párpados entrecerrados.

¿Cuánta belleza puede encerrar un movimiento?
El armonioso requiebro del cuerpo que busca,
el tranquilo ademán de la mano que acaricia,
la explosión del aire en la danza,
la suavidad del giro al volver la cabeza.

¿Cuánta belleza?

Toda la que seamos capaces de ver,
de sentir, de expresar…
Toda la que se nos oculta,
la que hay que buscar en lo oscuro…
Toda la que nos da la esperanza,
la calma… y el desconsuelo.
Toda la que descubrimos viviendo…

La vida…

miércoles, 10 de agosto de 2011

QUIZÁ PODAMOS SER AMIGOS

 

Quizás, algún día, podamos ser amigos.
Serán entonces tus manos lentas,
de movimientos precisos,
tiernas y firmes al cogerme,
las que dibujen sobre mi rostro
la triste sonrisa del recuerdo.
O tu forma de mirarme,
casi a hurtadillas, como desde arriba,
sin querer ser visto, disimulando,
la que me haga cerrar los ojos
y respirar hondo intentando atrapar
muy dentro tu imagen,
para que no se vaya,
para que no me deje el alma
arrasada por el viento efímero de lo que fue.
Quizás, algún día, podamos ser amigos.
Los ecos de las palabras aparecerán
a lo lejos,
cargados de los jirones de nuestras vidas,
repletas de todo lo que nos hemos contado.
Y serán como las tormentas,
que vienen anunciándose en la distancia,
llenas de voces y sobrecogedores silencios.
Se acercan sin prisas, majestuosas,
sabiendo que en su presencia
todo lo demás se empequeñece.
Y esperaremos sentados en la tierra
su descarga de agua,
el dolor de la melancolía que produce.
Algún día podremos ser amigos.
Algún día, también, un aire de té verde
o el dulzor de las almendras,
nos devuelvan inesperadamente
al tiempo que pasó,
y nos sintamos desarmados
sin saber qué pasa.
Quizás ese día lo tengamos todo… o eso creeremos.
Pero nuestros labios quedarán sellados
por un suspendido momento,
y nuestros ojos no verán sino los sueños…


TRISTEZA



Me pongo a leer
con la oculta esperanza
de que el libro me ayude a borrar,
con sus historias,
la angustia de este día.
Intento poner una sonrisa
y una esperanza a la tristeza.

TU INTERVENIR

  
Me gusta tu voz cargada
de acento de otras tierras.
Bebo tus palabras
con renovada sed.
Y ese intervenir tuyo
para remover las cosas quietas,
despierta en mí
el sonido ancestral de los tambores
que me pone en pie
para iniciar la danza,
dura y mágica, de la vida...

PODRÍA DECIRTE



Podría decirte
qué nuevas sensaciones me traen los días,
qué añoranzas me traen las noches...
Contarte, que hoy me han venido aromas de leña
ardiendo en los hogares de las aldeas.
Señalarte el horizonte
con mi brazo extendido,
para mostrarte la esplendorosa quietud
de una gaviota suspendida en el aire.
Podría cerrar los ojos...
detener el tiempo un instante,
un mínimo momento...
Sentarme al lado del camino,
sobre una fría piedra,
y sonreír a los que pasan
ocupados con sus vidas.
Podría referirte mil cosas...
Podría callarme...
Podría preguntarte a ti
qué es lo que tú quieres...


A "TUNANTA"




Se está haciendo vieja…
Sus ojos tienen la mirada lánguida
de quien ha vivido lo suficiente
para que nada le sorprenda.
Ya no le gusta tanto ladrar,
porque hasta de ladrar se cansa.
Se ha vuelto más tranquila, más sabia,
más dócil, más necesitada…
Busca mi compañía a cualquier hora,
y cualquier momento es bueno
para quedarse junto a mis pies,
en espera de mi próximo movimiento.
Y, agradecida, paso prolongados momentos
contemplándola.
Se está haciendo vieja…
Llevamos años compartiendo la vida,
la casa, las niñas, los pequeños paseos,
las risas, los llantos, los sentires…
¡Nos entendemos tan bien en el silencio!
Cuando no puedo dormir
y entra ella en mi habitación
a acompañar mi duermevela,
escucho su respiración,
relajada y confiada,
y poco a poco me voy quedando dormida…
como si yo fuese niña
y ella me cantase una nana lenta,
ancestral, entrañable…

PASÓ LA NUBE.


Pasó la nube.
La tormenta dejó su rastro
en las calles,
y en el aire… ahora más limpio,
y en la brisa… ahora más fresca.
Pasó la nube…
y nos dejó llenos de agua,
bautizados inesperadamente,
e, inesperadamente, entumecidos.
Pasó la nube.
Nos dejó la vida.