QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

lunes, 4 de noviembre de 2013

ALICE MUNRO

PREMIO NOBEL DE LITERATURA 2013

"Me educaron para creer que lo peor que podía hacer era llamar la atención sobre mí, o pensar que era inteligente o brillante..."

"La vida de la gente es suficientemente interesante si tú consigues captarla tal cual es, monótona, sencilla, increíble, insondable."


sábado, 2 de noviembre de 2013

ESTO ES AMOR (Lope de Vega)



Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


viernes, 1 de noviembre de 2013

LOU REED, SIEMPRE




LA SILLA DE CALVINO


La Catedral de Ginebra conserva casi escondida entre sus columnas la silla de Calvino, quizá el más grande teólogo protestante. Es una silla pequeña, casi frágil, de hermosa madera cubierta por el brillo de los siglos. 
No cuesta imaginárselo allí sentado, sumido en sus reflexiones, armándose de la lógica para persuadir a sus interlocutores, irradiando autoridad, poniendo al descubierto toda su formación heredada del estudio del Derecho y las Humanidades, concentrado en su preocupación por renovar la relación entre Dios y los hombres, cambiando las ideas, las palabras... Se dice de él que era de estatura mediana, mirada penetrante, frente despejada, hombros cargados, y que su pelo tenía el color de las castañas. Que era alegre dentro de los muros de su casa, que tenía costumbres sencillas y que era tratado con respeto por sus amigos. Que no conocía el descanso, que nunca se sometió a ningún voto religioso, que no le preocupaban las riquezas y que enseguida se adivinaba su fuerte carácter.
Me paré a mirar largo tiempo la silla mientras pensaba que todos nuestros actos tienen consecuencias, y que a pesar del tiempo que ha pasado, algo ha quedado de este hombre en el espíritu de los suizos: esa tendencia a la rectitud, al gusto por la vida activa y por la aplicación al trabajo en beneficio de la utilidad pública.  Y pensaba también que justo en Suiza, donde la ética de la Reforma tuvo tanta influencia y donde se forjó la lucha antipapista, las Catedrales se abren hoy día tanto al culto católico como protestante. Maneras diferentes de entender la relación con Dios y con los hombres, antaño enemistadas, profundamente separadas, comparten hoy las hermosas estructuras de piedra de sus Iglesias para celebrar sus vivencias de la Fe.


domingo, 27 de octubre de 2013

EN LAUSANNE


Hace unos días regresé de un viaje a Lausanne. Mi hija mayor, que ahora está instalada en Suiza, guió nuestros pasos por esta hermosa ciudad y por lugares y pueblos cercanos que circundan el grandioso lago Léman: Ginebra, Montreux, Gruyeres... Sus vestigios medievales, su legado Romántico... 
Hice multitud de fotografías, casi de forma convulsiva, como tratando de llevarme para siempre las emociones que empapaban mi alma a través de las imágenes, la historia de sus piedras, la belleza de los Alpes, el remanso del lago, el espíritu de todos aquellos que en algún momento la habitaron: Voltaire, Mozart, Lord Byron, Victor Hugo, Dickens...


martes, 15 de octubre de 2013

REVOLUTIONARY ROAD (Richard Yates)


Cuando el sábado por la mañana nos sentamos en el salón de Carmen para dar rienda suelta a nuestros comentarios de tertulia, ninguna sabía que el tema nos ocuparía todo el día. Nos vimos por la mañana, a las 11:00h, con la idea de comer  juntas después de haber compartido lo que la lectura nos había aportado. Y de esta manera, habíamos dejado la mesa preparada y dispuesta para cuando terminásemos. Pero no terminamos... De alguna manera, el libro tocó esa fibra personal que nos cuestiona directamente, sin contemplaciones, mirándonos de frente, y nos pregunta qué ha sido de nuestras vidas, de nuestros ideales, de nuestros sueños... Y así, durante la comida siguió estando ahí la incómoda sensación de algo no contestado. Y permaneció en la sobremesa, entre risas y conversaciones varias. Y nos acompañó a nuestras casas con la idea de reunirnos de nuevo al caer la noche para  ver la película. Y continuó mientras las imágenes pasaban por delante de nuestros ojos y las procesaban nuestras mentes... Nos ocupó todo el día.
Porque ¿quien no se ha considerado diferente, especial, en algún momento de la vida cuando todo está por venir, cuando la juventud que nos posee nos hace osados, hermosamente utópicos, capaces para vivir de la manera que nos hayamos propuesto? ¿Quien no ha comenzado a trazar los caminos pensando que no le iba a pasar como a todo el mundo, que la diferencia se mantendría y que transgredir las normas llenaría de encanto la existencia?
Y sin embargo, ¿no nos hemos visto reflejados en los Wheeler?...
La América de los años 50, ese país de post guerra que hizo de sus bases sociales sobre el sueño americano el protocolo por el que se regiría la clase media (su afán de perpetuar lo correcto, el sometimiento a lo establecido), no nos es tan ajena. Esa sociedad que tan bien describe Richard Yates, se nos hace presente de forma irremediable en nuestra propia cotidianeidad llenándola de inmundicias.
Nuestras inquietudes se han ido difuminando con los días. Las ilusiones y los sueños de hacer algo distinto, de vivenciarnos de una forma más auténtica, se han quedado aletargados tras la rutina de nuestros trabajos, de nuestros compromisos familiares, de nuestra rendida aceptación de la sociedad y sus leyes. Y un buen día descubrimos que somos infelices. Que la vida se nos escapa. Que zozobramos en la renuncia. Que nos damos de bruces con la tremenda dificultad para ser nosotros mismos. Que la cobardía nos impide lanzarnos a lo desconocido y nos avenimos a axfisiar los sueños.
Y al igual que los protagonistas del libro, nuestras respuestas suelen ajustarse a las dos posturas marcadas por Frank y April: nos dejamos convencer sin importarnos las consecuencias al tratar de apagar todo indicio de vida, o huimos de la manera que sea sin osar mirar de frente el verdadero problema. Y mentimos y nos mentimos. Y manipulamos y nos dejamos manipular. Y hacemos daño. Y nos destrozamos.
Y ese run run que nos deja la lectura tiene mucho que ver con la falta de sinceridad, con el engaño, con los ciclos repetitivos de las generaciones. Tiene que ver con nuestra capitulación ante la gran falacia del progreso y el bienestar que se enseñorea de nuestras vidas, y con la negación del sonido propio de cada persona.  Tiene que ver con el temor a encontrarnos con el loco de John diciéndonos lo que no nos atrevemos a reconocer ante nosotros mismos. Tiene que ver con echar la culpa al otro, a los otros, al resto...
Convivimos con nuestras frustraciones para evitarnos las irremediables situaciones incómodas por las que deberíamos  pasar si fuésemos valientes, y preferimos acomodarnos a lo establecido, al querer agradar a los demás, a lo políticamente correcto, "a lo que tiene que ser", al hecho de tirarlo todo por la borda...
Nuestra tertulia, esta vez, duró más de doce horas. Richard Yates con su prosa cercana y correcta, que no se asemeja a los grandes como Fitzgerald o Chéjov, consiguió revolvernos con la dramática vida de personajes mediocres de una sociedad conformada. Consiguió hablar de nosotros mismos, de ti y de mí, y  poner al descubierto entre sus líneas lo que tenemos por dentro. Ni más ni menos.


lunes, 14 de octubre de 2013

LIGEREZA EN LA MAÑANA



Hay una nueva ligereza en la mañana... Con el leve cansancio que supuso la realización de las tareas de casa, y con el calor de la actividad en mi cuerpo, me senté  a disfrutarla en la pequeña y tranquila terraza que prolonga la cocina... Ah, el "dolce far niente"...
Hay una nueva ligereza en este instante en que cierro los ojos y me olvido de todo lo ajeno; este momento en que todo se reduce a una cálida mañana, un sol de otoño, la gratitud por el leve descanso, el olor a comida en los fogones, las intermitentes caricias del aire...
Ha empezado a sonar una pieza de música clásica. Se escapa de la ventana de algún vecino. Tiene una cadencia lenta y sin estridencias que completa mi ensueño, que le da marco, que lo llena de matices. 
Sonrío ante el descubrimiento de que hay una nueva ligereza en la mañana que alguien, ajeno a mí, también percibe...


martes, 24 de septiembre de 2013

SEPTEMBER MORN (Neil Diamond)


Apenas si se deja ver en esta mañana de Septiembre el Otoño que comienza. 
Le está costando hacerse sitio a través de las rendijas que el Verano va dejando abiertas a desgana.



lunes, 16 de septiembre de 2013

NIÑA

Nombras el árbol, niña. 
Y el árbol crece, lento y pleno, 
anegando los aires, 
verde deslumbramiento, 
hasta volvernos verde la mirada. 
Nombras el cielo, niña.  
Y el cielo azul, la nube blanca, 
la luz de la mañana, 
se meten en el pecho 
hasta volverlo cielo y transparencia. 
Nombras el agua, niña. 
Y el agua brota, no sé dónde, 
baña la tierra negra, 
reverdece la flor, brilla en las hojas 
y en húmedos vapores nos convierte. 
No dices nada, niña. 
Y nace del silencio 
la vida en una ola 
de música amarilla; 
su dorada marea 
nos alza a plenitudes, 
nos vuelve a ser nosotros, extraviados. 
¡Niña que me levanta y resucita! 
¡Ola sin fin, sin límites, eterna!

OCTAVIO PAZ