QUIZÁ ESTE MOMENTO...

QUIZÁ ESTE MOMENTO...
La vida es un discurrir de momentos. Suelen sucederse sin que apenas reparemos en lo que nos están ofreciendo. Y, sin embargo, en algunas ocasiones, alguno de ellos, se hace presente y nos hace ser conscientes de nuestra propia existencia...

sábado, 25 de agosto de 2012

MARTES CON MI VIEJO PROFESOR (Mitch Albom)

Nos reunimos en la casa de Inés. Y, como algo excepcional, llegué la primera para romper mi característica falta de puntualidad. Decidimos que el salón sería el lugar donde nos sentaríamos para la tertulia pese al calor que entraba por los ventanales y que obligaba a tener bajadas las persianas para hacer más agradable la temperatura. Sin embargo, la tarde fue deliciosa por la compañía y la charla, y dulce gracias a las empanadas de cabello de ángel y los hojaldres solidarios, muy acordes para la ocasión.
"Martes con mi viejo profesor", de Micht Albom, había sido la lectura elegida y obligada para este nuevo encuentro. Debo reconocer que el libro no me gustó demasiado pese al mensaje de vida y esperanza, de lucha, que el viejo profesor universitario aquejado de ELA transmite a un antiguo alumno: una última asignatura impartida los martes sobre el sentido de la vida  "desde la experiencia propia" de un hombre que está viendo como la muerte se va apoderando poco a poco de su cuerpo.
Y me temo que ese estado de ánimo con el que lo leí, no ha ayudado mucho a mi afán de recoger las opiniones del resto de mis amigas tertulianas. Por eso, y antes de seguir adelante, debo pedir disculpas por no ser capaz de transmitir como me hubiese gustado hacer, y como ellas merecen, lo que  expresaron acerca del libro.
Quizá la descripción detallada de los progresos de la enfermedad solapase las pequeñas "perlas" que a modo de reflexión, o de opinión,  van quedando en las palabras tendidas en la conversación entre los dos hombres.  Y eso mismo sucedió en nuestra propia charla de tertulia literaria, que apenas si nos esforzamos en sacarlas a la luz, cegadas como estábamos por la crudeza y crueldad de la ELA, y la forma de encararse a ella del profesor.
No obstante, todas teníamos anotadas o subrayadas algunas de las "perlas":
- "El mundo no se detiene ante nuestras desgracias, todo sigue"
- "La cultura que tenemos no hace que las personas estén contentas consigo mismas. Si la cultura no funciona, no hay que tragársela. Hay que crear una propia"
- "El amor es el único acto racional"
- "Hay que poner límites a la autocompasión"
- "A veces no eres capaz de creerte lo que ves. Tienes que creer lo que sientes. Y si quieres que los demás lleguen a confiar en ti, también tú debes sentir que puedes confiar en ellos, aunque estés a oscuras, aunque te estés cayendo"
- "Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir"
- "Vivir sin miedo. Desligarse. Saber lo que está pasando, aceptarlo, ir a un lugar en paz y soltarse..."
- "Pasamos por todas las edades y sabemos como son. Tenemos todas las edades hasta la nuestra... No podemos envidiar cuando ya hemos estado allí"
- "Las cosas materiales no pueden servir de sucedáneo del amor, ni de la delicadeza, ni de la ternura, ni del sentimiento de camaradería..."
- "Dedicar tiempo. Estar plenamente presente con la persona que estás en cualquier momento. Aprender a prestar atención. Escuchar "de verdad", nada de charlas intrascendentes..."
- "El matrimonio es un trabajo de equipo. Te pone a prueba"
- "Las personas solamente son malas cuando se ven amenazadas"
- "Hay que pensar por uno mismo y elegir las cosas importantes: lo que valoramos, lo que pensamos, no puede venir impuesto ni determinado por nada"
- "Morir con serenidad: no abandones demasiado pronto, pero no te aferres demasiado tiempo"
- "Hacer las paces con la vida para morir en paz"
- "Hay que encontrar la perfección en los días corrientes"
- "Al morir se pone fin a una vida, no a una relación personal".
Cualquiera de estos pensamientos hubiera podido llenar tardes de charla y café. 
Estoy segura de que todas, al leerlas, reparamos en nuestro propio sentido de la vida y nos detuvimos siquiera unos instantes para releer o para abandonarnos al ensimismamiento.
Estoy convencida del positivismo con el que, cada una a su manera, enfrentó la lectura al darse de bruces con esa otra cara del libro que nos relata el deterioro de un hombre. Y digo positivismo porque sé que el mensaje solapado tuvo su efecto y consiguió que sobre la idea de la muerte prevaleciese la de la vida. Y que la mejor manera de lograrlo es la de vivir sin demasiados aspavientos.

3 comentarios:

  1. Qué foto tan bonita. Es del libro?
    Pues sí que el libro tenía "perlas"....... y tu comentario es un "diamante". Siempre aporta una dosis extra de luz.
    Como decía Morrie, aunque esté muy dicho, "amaos los unos a los otros o perecereis".
    Un beso
    Luisa

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  2. Está muy bien el comentario Charo (y el tuyo Luisa). Has deshilvanado las costuras del libro de forma sencilla y hermosa...quienes estábamos y anotamos cada risa, cada bocado, cada silencio, cada aportación, las idas y venidas de Alba, cada una de nosotras, podemos hacer la labor de entretejerlo. Un abrazo.

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  3. Charo qué acertada estás siempre !! y ese vivir sin demasiados aspavientos me lo quedo jajajaja gracias a todas por esa tarde

    la petarda

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